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¿Mis gatos se llevan bien?

Aquellos que compartís vuestra casa con varios gatos es una pregunta que si no os habéis hecho deberíais haceros.

No sólo nos preocupa por la armonía hogareña sino porque es indispensable para asegurar el bienestar. 

Un hogar “multigato” es aquel en el que conviven más de un gato.

Para empezar, un grupo social puede estar formado por un sólo gato. Que en un mismo hogar vivan dos gatos no implica que ambos formen un grupo social. 

De igual manera, en hogares con 3,4 o 5 gatos podemos tener 3,4 o 5 grupos sociales. También se puede dar la situación de tener 3 gatos en los que 2 formen un grupo y el restante otro. Asimismo, puede ser que un gato forme parte de dos grupos sociales diferentes. ¿Complicado, verdad?.

Aún así, el punto de mayor repercusión es que, en función de los grupos sociales existentes deberemos de proporcionar más recursos. Más puntos de descanso, de alimentación, de eliminación, etc hasta cubrir todas sus necesidades.

¿Cómo diferencio los grupos sociales que hay en mi casa?

Según lo explicado igual os habéis echado las manos a la cabeza. No os preocupéis porque teniendo en cuenta ciertas conductas saberlo puede ser sencillo.

Deberemos de prestar atención a la interacción entre nuestros gatetes. Para lo cuál buscaremos conductas afiliativas y situaciones de conflicto.

Obviamente, en aquellos casos en los que tengáis dudas o existan problemas de conducta asociados no os lo penséis dos veces, ir a un veterinario especialista en medicina del comportamiento.

¿Cuáles son las conductas afiliativas?
¿Cómo reconocer el conflicto entre gatos?

Conductas afiliativas

Las conductas afiliativas son aquellas que buscan mantener la cohesión en un grupo. En el caso de los gatos las que podemos observar son:

  • Rubbing” facil o corporal: Frotamiento de cara o cuerpo entre ellos.
  • Tail wrapping“: Entrelazar las colas.
  • Descansar o dormir en contacto directo o a una distancia muy estrecha.
  • Juego: Debe de ser un juego equilibrado en el que los gatos implicados controlen la situación.
  • Allogroming“: Acicalarse mutuamente mediante el lamido, fundamentalmente.

Si encontramos alguna de estos comportamientos entre dos gatos podremos decir que tienen una relación afiliativa estrecha. Cuánto mayor intensidad o mayor número de ellas aparezcan más estrecho será el vínculo.

¿Y si mis gatos no presentan conductas afiliativas entre ellos?

Ante esta situación tendremos presente que los gatos no querrán compartir sus recursos y buscarán evitar encontrarse durante el acceso a los mismos. 

Los recursos felinos son: alimentación, rascadores, areneros, sitios seguros o de descanso y el propietario.

Los cinco pilares del bienestar felino 

Para ello deberemos de tener una amplia oferta de puntos a lo largo de toda la casa. La finalidad es que exista el menor número de situaciones conflictivas entre ellos para garantizar su bienestar y la ausencia de estrés.

¿Cómo reconocer el conflicto entre gatos?

Ante una confrontación entre dos gatos podemos dar con dos tipos de reacción:

  • Conflicto abierto: Es aquel claramente reconocible mediante ciertos comportamientos:
    • Acecho con caza al final.
    • Bufidos.
    • Piloerección: Da una sensación visual de aumento de tamaño y así, parecer más amenazante.
    • Girarse rápidamente hacía el lado del otro gato.
    • Mirada fija hacía el otro gato.
    • Impedir deliberadamente el acceso a los recursos.
    • Puede existir marcaje con orina.

En el caso de que esta conducta se de por parte de los dos gatos y, digamos, ninguna “ceda” se podrán llegar a visualizar peleas (mordiscos, zarpazos, etc.). Cuando tenemos dos gatos que se pelean abiertamente es URGENTE acudir a un veterinario especialista en medicina del comportamiento.

  • Conflicto silente: Quizás el más habitual de ambos. No existen signos claramente evidentes de conflicto y pasa desapercibido la mayoría de las veces. Si observamos con detenimiento podemos entrever los siguientes comportamientos:
    • Aislamiento: el gato siempre intenta estar dónde no estén los otros gatos.
    • Mayor inactividad: el gato pasa gran parte del tiempo en un punto concreto (en el único que se siente parcialmente seguro).
    • Sólo accede a los otros recursos (incluida la interacción con los propietarios) cuando no están los otros gatos.

Los gatos que se encuentran en esta situación están sometidos a un estrés crónico. A través del mismo pueden llegar a desarrollar enfermedades orgánicas y/o de comportamiento. El estrés crónico promueve un estado de inmunosupresión que favorece la aparición de enfermedades orgánicas.

Por lo tanto, con lo que acabas de aprender observa a tus gatos y si ves algo que pueda preocuparte, ponte en contacto.

Las fotos de este artículo han sido cedidas por "Patrulla Callejera|Colonias de gatos Ourense".

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